| Luciano Pavarotti |
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El tenor italiano más universalmente popular de la segunda mitad del siglo XX; el “rey del do agudo”, el “rey de la octava de do”; Luciano Pavarotti, la mayor leyenda del bel canto de nuestra época, disfrutó de una exitosa y abrumadora carrera casi tan longeva como él mismo; 46 años acercando la música, su música, al pueblo en un loable e incansable esfuerzo por hacer de ella algo popular, alejado de las ataduras sociales de las clases altas; un arriesgado ejercicio que, a pesar de su enorme éxito, o, precisamente a consecuencia de él, fue calificado de “demasiado comercial” y “poco ortodoxo” por los entendidos más puristas. Su luminosa, resonante e inconfundible voz le convirtió pronto en uno de los grandes tenores contemporáneos, y en el mejor pagado de la historia. Consiguió un Grammy como mejor cantante clásico (1991) y el Premio Libertad de la City de Londres; asimismo, su nombre aparece en el Libro Guinness de los Records por la cerrada ovación de una hora y siete minutos que le tributó la Ópera de Berlín en 1988. De igual manera, el italiano se distinguió especialmente por su sensibilidad con los menos favorecidos recibiendo incluso el premio de la Cruz Roja por sus Servicios a la Humanidad en 2005. El mundo lloraba a “Big Luciano”, (Tutto Pavarotti como le conocían los americanos al confundir el nombre de su disco con el suyo propio) tras su muerte el pasado seis de septiembre. Como reconocían sus más allegados, el mundo había perdido no sólo la voz más rotunda y brillante que había conocido, sino también a un excelente amigo y compañero. Bravo!
Luciano Pavarotti (Módena, 12 de octubre de 1935 – Módena, 6 de septiembre de 2007) hijo de Adele Ventura, trabajadora en una fábrica cigarrera, y Fernando Pavarotti, panadero de profesión, y tenor de corazón, creció rodeado de la música y pronto supo que la vocación de su padre era también la suya. Según Luciano, su padre tenía una fina voz de tenor, pero rechazó la posibilidad de dedicarse a la carrera de cantante debido a sus frágiles nervios. La Segunda Guerra Mundial forzó a la familia a salir de Claramente influenciado por su padre, que se preocupó por inculcar los valores musicales en el pequeño, se interesó muy pronto por los tenores populares de la época- Beniamino Gigli, Giovanni Martinelli, Tito Schipa y Enrico Caruso- cuyas grabaciones escuchaba constantemente; sin embargo, el ídolo de Luciano fue el tenor Giuseppe Di Stefano. A “tenor” (nunca mejor dicho) de las posibilidades del chico, de la mano de su padre comenzó su formación vocal, y, junto a él dio sus primeros pasos artísticos ingresando en el coro de una iglesia local. También por esta época asistió a clases de vocalización con el profesor Dondi y su esposa, pero siempre concedió poca importancia a ambos. Tenía 9 años. Inicios en la música Junto a su padre había comenzado a conocer el mundo de la música y todo lo que podía ofrecerle, y junto a él vivió también por primera Luciano en su adolescencia no estaba interesado única y exclusivamente por la música; el fútbol, como buen italiano, era su otra gran pasión, e incluso soñaba con convertirse en un profesional del balón. Su madre, que temblaba ante la idea de que su pequeño se convirtiera en el cancervero de algún equipo local, insistió para que abandonara la idea de convertirse en portero profesional (para posterior alegría de medio mundo) e ingresara en la Scuola Magistrale y estudiara una profesión que le asegurara, en cierta manera, una futura seguridad económica. De esta manera el mundo jamás conocería el portero que Pavarotti prometía ser, ganando, no obstante, a la postre con el cambio. Luciano se graduaría finalmente como profesor ejerciendo incluso en una escuela primaria durante dos años, pero no conseguía olvidar su música de manera que, abandonado todo, pese a la reticente postura de su padre (habiendo postergado él mismo también su vocación musical por un oficio con el que mantener a la familia) decidió estudiar y dedicarse profesionalmente al bel canto. El acuerdo al que llegó en casa se produjo bajo las siguientes condiciones: Luciano recibiría alojamiento y comida hasta los 30 años; alcanzada esa edad límite, si no había triunfado, debería encontrar un trabajo en el “mundo real” y olvidarse de la música.
La consagración y el éxito Sus primeras apariciones internacionales fueron en Amsterdam, Viena, Zurich y Londres en 1963. En 1965, cantó como Edgardo, de “Lucia di Lammermoor”, en Miami, junto a la conocida soprano Joan Sutherland, en una producción que les llevaría hasta Australia y que marcaría el inicio de lo que sería una brillante historia conjunta. Pero sin duda, el hito de este año fue su debut La Scala, de nuevo en el papel de Rodolfo, el personaje que más alegrías le proporcionaría a lo largo de su carrera. Años después regresaría a Milán para interpretar a personajes como El Duque, de “Rigoletto”, Tebaldo (“I Capuleti e i Montecchi” de Bellini) y Des Grieux (“Manon” de Massenet), o el “Réquiem” de Verdi para celebrar el centenario de Toscanini en 1976. Diez años antes el nombre de Pavarotti ya se ha consolidado internacionalmente en el Convent Garden de Londres, donde le conceden el título de “Rey de la Octava Do”.
Amén de su capacidad y expresividad vocal, su actuación escénica también alcanzaba la genialidad, sobre todo en los papeles cómicos, en los que el italiano resultaba especialmente convincente. Con el paso de los años, en la medida que su voz crecía y se oscurecía, fue ampliando su repertorio y a los grandes papeles para tenor lírico agregaría otros más dramáticos como el Radamés de “Aida” o el príncipe Calaf de “Turandot”, culminando en 1992 con Otello, el papel más importante y difícil en la carrera de este inigualable cantante lírico.
Mucho más que un cantante. La popularización de la ópera. Pavarotti & Friends.
Su discografía incluye colecciones de arias y recitales, un concierto en vivo en el Carnegie Hall, antologías de canciones napolitanas e italianas y varias interpretaciones junto a cantantes ajenos al bel canto como Sting, Bryan Adams, Caetano Veloso, Celine Dion o el vocalista de los U2, Bono, con los que Pavarotti, además de dejar grabados temas para la historia, ha fraguado una gran amistad. Su disco antológico “Essential Pavarotti” fue el primer disco clásico en mantenerse en el puesto número uno de la lista de ventas inglesas durante cinco semanas. Su último disco, 'Ti adoro' (2003), fue su primera incursión en el repertorio no operístico tras 15 años sin grabar un álbum. Sin embargo, no todo fueron buenas palabras. En el 2004 su ex manager, Herbert Breslin, y la periodista Anne Midgette publicaron 'El rey y yo', en el que repasan la vida y milagros del tenor sin escatimar chismes ni malicias. Veinte años antes, en 1982, Pavarotti había repasado ya su trayectoria con su autobiografía, 'Mi propia historia', escrita en colaboración con William Wright Gran aficionado al fútbol (pasión que recordemos le venía desde niño), la pintura y los caballos es padre de cuatro hijas, las tres primeras —Lorenza, Cristina y Giuliana— fruto de su matrimonio con Adua Veroni, y la última, Alice, nacida de su relación con su segunda esposa y ex secretaria Nicoletta Mantovani, con quien se casó en medio de un revuelo mediático. El tour del adiós A Pavarotti siempre le costó despedirse de su público. En mayo de 2004, en vísperas de su 70 cumpleaños, el tenor anunció su retirada y el 'Worldwide Farewell Tour': 40 conciertos en todo el mundo, para despedirse y agradecer a sus fieles seguidores su cariño durante tantos años. Lamentablemente, "El tour del adiós" fue suspendido debido a una intervención en la espalda a principios de 2006 y cuando se El principio del fin se anunció el 8 de agosto de 2007, cuando fue hospitalizado a consecuencia de un "estado febril", y de diversas complicaciones respiratorias. Abandonaría la clínica el 25 de agosto. A su salida, mientras se recuperaba de la operación en su casa frente al Adriático, declararía al Corriere della Sera: “Soy optimista y lo seré hasta la muerte". El 6 de septiembre del 2007, falleció en su hogar a causa de cáncer de páncreas.[.] La ceremonia fúnebre se llevó a cabo en su ciudad natal estando presentes en ella junto al primer ministro italiano Romano Prodi, el ministro de Cultura Francesco Rutelli, el director de cine italiano Franco Zeffirelli y el ex secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan. También asistió a la ceremonia el líder de U2, Bono, al igual que los cantantes Zucchero Fornaciari y Laura Pausini.
El tenor fue sepultado en el cementerio Montale Rangote cerca de su villa, en las afueras de la ciudad, donde están enterrados sus padres y su hijo Riccardo, quien murió poco antes del parto en 2003. |














